Pomandère, elegancia y sencillez con un toque retro

Pomandère, elegancia y sencillez con un toque retro

Pomandère es la marca de moda italiana fundada en 2008 por Carlo Zanuso, un apasionado de los materiales y los detalles. Ropa hermosa, sin exageraciones, elegante y sencilla, con un toque ‘retro’ que hace llamativo cada elemento. En las colecciones de Pomandère, vestidos elegantes y femeninos, tops y accesorios fluidos que completan un estilismo único.

Creada en 2008 en Zanè (Vicenza-Véneto), Pomandère no es una aventura en la moda de Carlo Zanuso. Nacido en 1981 y criado en Vicenza, la educación de Zanuso es económica, se graduó en Economía y Comercio en la Universidad Católica de Milán, pero su pasión y el ambiente familiar le llevaron a iniciarse como diseñador de moda.

Sus padres regentaron durante 30 años una pequeña camisería y esto fue determinante en la dedicación futura de Carlo. Las camisas son un arte de familia que orbita alrededor del diseñador. De hecho, Zanuso ha convivido desde pequeño con la artesanía, los patrones y plantillas, y los textiles camiseros. Su trabajo en el negocio familiar consistía en desarrollar producciones para otros sellos, hasta que decidió realizar la suya propia y de ahí nació Pomandère. “Nos centramos en las camisas como la identidad de marca, como un símbolo que representa el contraste entre la feminidad y masculinidad” -asegura Carlo Zanuso- “Mientras, la herencia familiar se refleja en el enfoque y la atención particular a los detalles de cada prenda”.

El nombre de la marca, de origen francés, se refiere a “las cosas bellas”, a las bolsas de lino llenas de flores secas y cáscaras de cítricos que, guardadas en los armarios, propagan fragancias naturales entre la ropa del hogar y las prendas de vestir. La granada es el símbolo Pomandère, un elegante eufemismo de la exuberancia italiana y la expresión de vida.

Hijo de camiseros, Carlo Zanuso es el creador y diseñador de la marca italiana de moda Pomandère, una firma de ropa mujer ‘artesanal contemporánea’. © Pomandère

Sobriedad y elegancia años 20

La línea femenina de Pomandère nació con la marca en 2008, mientras que la línea masculina lo hizo después del verano de 2013 y debutó con la colección otoño-invierno 2014-2015. Ambas propuestas se originan del simple deseo de un diseñador como Carlo Zanuso capaz de vestir prendas sencillas y bien hechas, y que tiene en las zapatillas deportivas su elemento de moda imprescindible. “Mi estilo combina perfectamente con mi marca, porque me gusta llevar prendas que se usan con facilidad, sin ser combinadas necesariamente con otras y sin necesidad de una ocasión especial para ser usadas” -puntualiza Zanuso- “Mi filosofía de diseño, por tanto: la simplicidad de líneas y volúmenes, sin olvidar la naturalidad de los materiales utilizados como la seda y el algodón”.

La artesanía es el ADN de las colecciones Pomandère, aunque recuperada desde el mundo de alta costura de época y aterrizada en el mundo contemporáneo. “Los años 20 son el período que siempre me ha fascinado por la imagen de elegancia y sobriedad que representa” -confiesa Carlo- “Y la estilista y editora de moda Emanuelle Alt es mi icono de la moda, porque representa el estilo y la clase de un mundo sobrio e inconfundible, una inclinación masculina, interpretada de una manera femenina y sexy”.

Toda la producción se realiza principalmente en el interior de Vicenza y utilizando proveedores locales. “Decidí quedarme y trabajar aquí para continuar con la tradición familiar, uno de los factores clave de los que está impregnada Pomandère, no sólo por el negocio de mis padres sino también por la atmósfera vivida que ha aumentado mi pasión por la moda, las telas y todo lo que es atribuible a este sector”, asegura Carlo Zanuso.

El punto de partida de Pomandère allá por 2008 fue una revisión de las camisas de hombres para llegar a las prendas de vestir creadas según un estilo estricto, formal, no excesivo y sencillo. © Pomandère

Con personalidad propia

Pomandère se dirige a aquellos clientes que no siguen necesariamente las tendencias de moda y que no apuestan por los cambios drásticos temporada tras temporada, sino más bien a aquellos clientes que aman su propia personalidad sobria. “De una temporada a otra, intentamos transmitir nuestra propia personalidad” -matiza Zanuso- “Las tendencias son de gran ayuda con el fin de conocer las tendencias de color, por ejemplo, pero no han de influir en las opciones de estilo”.

La marca se distribuye a través de una red de múltiples boutiques especializadas de tipo medio-alto en Italia y en el extranjero. El 70% de las ventas se realizan, sobre todo, en el norte de Europa y en países como Francia, Bélgica y los Países Bajos. “En pequeñas tiendas, en las que se puede descubrir la verdadera originalidad y personalidad de los propietarios” -destaca Carlo- “Me gusta ver cómo emergen, de una manera única y singular, la identidad y el carácter de los minoristas y lo que aportan a mis prendas“.

Pero Carlo Zanuso, además de la moda, tiene otras pasiones, como la decoración y todo lo relacionado con la casa, y de hecho ha colaborado en la creación de un nuevo nicho de productos para la decoración de la casa. Y, para el futuro, acaricia el sueño de una línea para niños.

En la marca de moda Pomandère, se cuidan rigurosamente todos los detalles no solo a la hora de la confección de las prendas sino también diseñando los accesorios que mejor encajen para un total look elegante y sencillo. © Pomandère

Artesanía contemporánea

El punto de partida de Pomandère fue una revisión de las camisas masculinas, para llegar hasta las prendas de vestir. Los materiales naturales combinados con la atención al detalle y el especial procesamiento, seguido paso a paso por el diseñador, son sus características más destacadas junto a un estricto estilo, formal, no excesivo, y en colores pastel y apagados. Sin embargo, para el propio Zanuso, “la característica que representa mejor el estilo Pomandère puede resumirse como ‘artesanía contemporánea’”.

Y es que Carlo Zanuso ha logrado crear una marca moderna, nunca predecible y capaz de reinventarse cada temporada, sin traicionar su misión: crear buenas propuestas y estudiadas en el detalle. De estilo ‘urbano-romántico’ con un toque ‘retro’, como un perfume delicado, siempre es un placer vestir Pomandère.

Atemporal, pero variable según la temporada; refinamiento sencillo, limpio y suave, pero nunca sensiblero; riguroso, pero nunca pobre. Un ‘total look’ que se revela, sin imponer artículo por artículo ni accesorio por accesorio, en un modelo diferente y distinta feminidad, prefiriendo la independencia y la no homologación. Al emanar de la libre inspiración, el estilismo Pomandère se compone sobre una base diaria y muy personal, sin excesos, y con una fluidez y discreción sofisticadas y reconocibles.

De la mano de Pomandère, los colores se diluyen y reducen su intensidad. Las líneas se suavizan y los volúmenes se expanden de manera ligeramente andróginos. Detalles y lavados dibujan un estilo romántico nostálgico y moderno, cómodo y ricamente vivido. Mientras, los tejidos, naturales y exclusivos, hacen llamativo y distintivo ese look completo diario en virtud de detalles cuidadosos y precisos.

Con la colección primavera-verano 2016, Carlo Zanuso nos invita a viajar al desierto y disfritar de sus contrastes, entre ellos, los cromáticos que nos plantean el azul profundo del Sahara tuareg y los rojos brillantes de Gobi. © Pomandère

Primavera-verano 2016

Para crear cada colección y con el fin de recoger imágenes de paisajes, Carlo Zanuso parte siempre de un viaje. “De esta forma obtengo la inspiración y el color de influencia para la nueva temporada”, asegura. Así las cosas, Zanuso es un viajero de la moda que cada temporada da la bienvenida a un nuevo destino con un renovado entusiasmo que brota del sentido de la aventura y el desafío.

Para la colección primavera-verano 2016, el paisaje elegido ha sido el desierto y sus contrastes, un lugar que parece vacío, pero que está lleno de vida y en constante cambio; que es simple y, al mismo tiempo, complejo; caluroso de día y frío por la noche. “El encanto del desierto me atrajo como punto de partida, pero la observación y estudio de sus contrastes, las diferentes emociones y direcciones que propone, me han ayudado a explorar la compleja contemporaneidad de nuestro tiempo, a menudo, no muy lejos de las dificultades impuestas por la vida en el desierto, incluyendo la soledad», explica Carlo.

Fiel al estilo de la marca, en esta colección, las líneas son esenciales y rigurosas, pero algo más pobres: cortes técnicos; algodones y linos; bordados; todo sobre telar jacquard. Dominan los tonos neutros de la arena del desierto, confrontados con los azules profundos, que recuerdan a los misteriosos tuaregs del Sahara, y los brillantes rojos, ocres y naranjas, que evocan la intensidad cromática del desierto de Gobi. Las formas, sin embargo, son fluidas y suaves, ligeramente andróginas, para una feminidad no convencional. Ropa cómoda, fácil de llevar: vestidos largos de escote profundo y atractivo, pantalones casuales, abrigos guisantes o estilo militar grandes, chaquetas cortas y más delgadas.

El resultado es un mujer exuberante y, por contra, romántica. Conocedora de sus opciones, una mujer que se sumerge en la vida con la misma ilusión con la que le gusta crear autónomamente su estilismo, que combina sus prendas con piezas más delgadas que dibujan su silueta, para crear una elegancia estética sin que ésta oculte bajo el vestido su alma libre y, a veces, irreverente. En definitiva, una mujer Pomandère.

La mujer Pomandère conoce sus limitaciones y juega con sus opciones de forma autónoma y en total libertad, combinando diferentes prendas, para crear una estética elegante y sin excesos. © Pomandère

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