Pantalón de mujer, una historia de prohibiciones y emancipación

Pantalón de mujer, una historia de prohibiciones y emancipación

El pantalón de mujer, tal y como lo conocemos, nació de manos de Coco Chanel en los años 20 y su uso se generalizó a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Antes y durante siglos, el pantalón estuvo prohibido para las mujeres, y aún hoy en día, no es una prenda neutral ni carente de significado.

En esta pintura rupestre y en otras halladas en el abrigo de Els Secans (Mazaleón, Aragón) y fechadas hace 10.000 años, puede verse una figura humana vestida con lo que podría ser un pantalón.

Una pintura rupestre de hace 10.000 años del abrigo de Els Secans, en la comarca turolense de Mazaleón, muestra a un hombre con lo que podría ser un pantalón corto. No obstante, las primeras referencias arqueológicas fehacientes del uso del pantalón proceden de la cultura celta (1.200-400 a.C.), hace unos 3.200 años. Poco después, los pueblos germanos adoptaron esta vestimenta, la tiñeron y adornaron con rayas y cuadros.

Del francés ‘pantalon’

El término pantalón fue tomado a finales del s. XVIII del francés ‘pantalon’. Unos lo atribuyen a San Pantaleón, médico, mártir del s. III-IV y patrón de Venecia. Y otros defienden que el vocablo deriva del nombre de Pantaleone, Pataleón o Pantalón, personaje de la Commedia dell’Arte veneciana y que representa a un rico y viejo comerciante de la ciudad y que, evocando la estética tradicional de los diablos, viste calzas y jubón encarnados, y se cubre con una capa negra.

Ya en la antigüedad, los romanos, que no llevaban ni medias ni calzas, consideraron el pantalón o ‘bracata’ un atuendo de bárbaros, prohibiendo su uso hasta el año 400. Sin embargo, sí usaron el calzoncillo y la braga germanos, pero los llamaron, primero, ‘calceus’ (zapato, en latín) y más tarde ‘calcea’ (calza, en latín).

En la Edad Media (s. V-XV) y con la evolución de la moda, la calza se hizo cada vez más larga, hasta llegar a la cintura. La prenda se dividió, en el s. XVI, en dos partes: la que cubría el abdomen y los muslos se siguió llamando calza (con su aumentativo calzón o su diminutivo calzoncillo); y la que cubría los pies y las pantorrillas, calceta o media calza (actualmente, calcetín y media).

La braga de los pueblos celtas y galos es el antecedente del pantalón. Cuando los bárbaros acabaron con el Imperio Romano se popularizó su uso entre gente sencilla y campesina. Las personas importantes usaban bombachos cortos o medias ajustadas y una túnica suelta que les llegaba hasta la rodilla. Esto fue así hasta el s. XVII.

La feminista estadounidense Amelia Bloomer (izqda.), en 1850, fue la primera mujer en la historia en diseñar unos pantalones anchos bajo falda para el uso de la mujer.

Durante mucho tiempo, el pantalón fue una prenda exclusivamente masculina e, incluso, dio origen a la frase “Llevar los pantalones”, “por mandar y ser muy hombre”. De hecho, la primera mujer en querer introducir los pantalones como de uso femenino fue Amelia Bloomer, feminista estadounidense quién, en 1850, diseñó, inspirándose en el traje tradicional turco, una falda a la altura de la rodilla que se usaría con unos pantalones anchos debajo. La prenda no tuvo ningún éxito, porque el movimiento feminista era considerado como una amenaza en esa época.

Así las cosas, durante gran parte del s. XIX, las mujeres utilizaban el pantalón para trabajar en el campo. Y, en 1880, en Estados Unidos, las mujeres vestían falda pantalón para montar en bici y a caballo. Hasta los años 20, el pantalón no formó parte de la indumentaria de la mujer.

A finales del s. XIX, el pantalón de mujer era considerado una prenda indecorosa y, si bien en EE UU las mujeres lo vestían para andar en bicicleta o montar a caballo, en París estaba totalmente prohibido.

El pantalón de mujer, indecoroso

Y fue Coco Chanel quién le dio un toque femenino y lo popularizó entre todas las clases sociales. La propia diseñadora vestía pantalón ajustado a la pantorrilla, en una época en la que la policía detenía a las mujeres que usaban bombachos para andar en bicicleta, por ser considerado un atuendo indecoroso.

Coco Chanel apostó decididamente por el pantalón como prenda estrella para devolver la libertad a las mujeres y le dio un toque femenino, al igual que Levi Strauss, que tras 75 años, sacó la marca Lady Levi’s.

Ya en 1935, cuando apareció la marca Lady Levi´s, la mujer comenzó a usar el vaquero. Nada más y nada menos que 75 años después de que el bávaro Levi Strauss, emigrado a San Francisco durante la fiebre del oro, hubiese creado el vaquero o jean masculino.

Sin embargo, el uso generalizado del pantalón en las mujeres se lo debemos a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Se necesitaba a la mujer para trabajar en labores antes sólo desempeñadas por el hombre y ausente por la guerra, y para ello, se le dotó de uniforme y mono u overole masculino.

Durante la II Guerra Mundial, en la que se vio implicado gran parte del mundo de una u otra manera, la mujer vistió uniformes y buzos al tener que sustituir al hombre en muchos de los trabajos reservados sólo para ellos.

A partir de entonces, la mujer no se ha separado ni del pantalón ni del jean, haciéndolos elementos indispensables en su guardarropa. Eso sí, las transformaciones que ha sufrido ésta prenda han sido múltiples; desde los más anchos a los más ajustados, pasando por todos los largos. Y en su elaboración, también, se ha usado toda clase de materiales desde seda, lino, chalis, dril, dacrón, franela, cuero, etc.

Pantalón de mujer y libertad

La mujer se ha revelado, durante muchos siglos, contra el simbolismo de masculinidad y poder asociado al pantalón, convirtiéndolo en arma política para desafiar el dominio masculino y en compañero de viaje de la emancipación femenina.

Aunque hoy las mujeres vestimos el pantalón con naturalidad, durante siglos estuvo prohibido. Un camino que la socióloga francesa Christine Bard recorre en su libro ‘Historia política del pantalón’ (Ensayo Tusquets).

“Sucesor del calzón, el pantalón simbolizó la masculinidad y el poder. Durante la Revolución Francesa expresó los valores republicanos y se convirtió en un elemento clave del nuevo orden político” -cuenta la socióloga francesa- “Es más, en el Antiguo Régimen la mujer fue privada de todos sus derechos, incluso de lucir pantalón».

En este punto, el pantalón, más que como una prenda práctica y cómoda, se ha erigido a lo largo de la historia como símbolo de poder político y libertad. De hecho, el 7 de noviembre de 1800, «una ordenanza de la jefatura de Policía de París, prohibía a las mujeres el uso de prendas del sexo opuesto», detalla Bard.

En los años 20, la mujer se vistió ‘por los pies’ gracias al trabajo y a la lucha de la feminista francesa Madeleine Pelletier (izqda.) y de su compatriota la deportista olímpica Violette Morris (dcha.).

Ya se sabe que lo prohibido siempre se desea más, y medio siglo después, por iniciativa de las feministas, el pantalón de mujer adquirió todo su valor y, por vez primera, se utilizó como arma política para desafiar el dominio masculino. Gracias a la psiquiatra y militante feminista francesa Madeleine Pelletier y a la deportista olímpica gala Violette Morris, la mujer se vistió por los pies en los años 20. Coco Chanel aprovechó esta brecha y, como ya hemos comentado, apostó por el pantalón como prenda estrella para devolver la libertad al género femenino.

En el cine y en la moda

Durante la II Guerra Mundial, las mujeres no sólo reemplazaron a los hombres en fábricas, minas, oficinas y campos de cultivo, sino que condujeron coches deportivos y pilotaron aviones ataviadas con diferentes modelos de pantalón femenino.

El entusiasmo por la modernidad, los tímidos pasos en el deporte y la incorporación de la mujer al mundo laboral favorecieron el uso del pantalón, prenda que en el s. XX entra y sale del armario femenino por razones exclusivamente prácticas. Y finalizada la Segunda Guerra Mundial, el pantalón se convirtió en el compañero de viaje de la emancipación de la mujer.

El cine no ignoró el auge del pantalón sobre la silueta femenina y, en el filme ‘La Costilla de Adán’, aparece una bellísima Katharine Hepburn vestida con pantalón de mujer. Antes, la actriz Marlene Dietrich fue capaz de desprender erotismo y sensualidad en pantalón, además de ofrecer una imagen de mujer fatal ultrafemenina.

Katharine Hepburn (izda.), Marlene Dietrich (centro) y Audrey Hepburn (drcha.), tres de las actrices de cine que junto con Brigitte Bardot mejor lucieron el pantalón de mujer en el celuloide, contribuyendo de forma destacada a su normalización y popularización a todas las clases sociales.

La actriz Audrey Hepburn fue, sin embrago, quién mejor encarnó el nuevo estilo de mujer moderna, capaz de conjugar la elegancia parisina con las líneas más ‘casual’, un estilo que la convirtió en la embajadora del pantalón de mujer. Y otro icono femenino de la modernización fue Brigitte Bardot, actriz que lució como nadie el pantalón pirata de ‘vichy’ de Givenchy.

Como tampoco la moda ignora la emancipación de la mujer, el pantalón femenino brilló tanto en las colecciones de Alta Costura que, en 1965, su producción superó a la de las faldas. Visionario y con gran talento, Yves Saint Laurent implantó el pantalón de mujer en su guardarropa y convirtió, en 1966, el esmoquin, símbolo del poder masculino, en una pieza hiperfemenina.

Vuelta a las andadas

22-inarkadia-bilbao-pantalon-de-mujer-carmen-chaconSin embargo, en 1970, aún se negó la entrada a la Asamblea Nacional francesa a Denise Cacheux (socialista) y Michèle Alliot-Marie (gaullista) por llevar pantalón de mujer. Esta última, consejera del gabinete de Edgar Faure, se mostró dispuesta a quitárselo si lo que molestaba era el pantalón. Y sólo gracias a esta pequeña artimaña consiguió doblegar la ordenanza y sentar precedente para el resto de políticas.

Si bien, todavía hoy, el pantalón no es una prenda neutral ni carente de significado, cuando quien los viste es una mujer. Buena prueba de ello son las críticas que recibió el esmoquin que la ministra de Defensa española, Carmen Chacón, lució en la Pascua Militar de 2009. El protocolo afirmaba que las mujeres debían llevar vestidos largos. Pero el revuelo que causó su elección fue tal que el departamento de Defensa tuvo que aclarar que el estilismo de Chacón se ajustaba “perfectamente» a la etiqueta requerida.

¿Qué os parece tamaña hipocresía? ¿vestís en vuestro trabajo pantalón de mujer habitualmente? En alguna ocasión, ¿os han aconsejado no vestir pantalón? ¡Contad, contad! Ya veis que la historia del pantalón de mujer da para mucho.

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