Telas, ¿quieres saber sobre su evolución?

Telas, ¿quieres saber sobre su evolución?

Las telas han evolucionado mucho y lo seguirán haciendo de la mano de la creatividad, la tecnología y la excelencia en la materia prima. Como resultado de todo ello, una amplia gama de materiales de diversos tipos y procedencias que merecen la pena ser conocidos.

Las telas y sus claves para esta temporada Primavera-Verano 2017 pasan por las telas livianas con acabados en relieve y elementos brillantes o las super-lujosas y bordadas decoradas con cristales y lentejuelas. Los ‘jacquards’ con diseños irregulares y las pieles sintéticas con estampados de piel de animal en tonos metalizados son también tendencia.

Mientras, vuelven los estampados floreales y surgen con fuerza los que reproducen efectos de sombras o los estampados texturizados. También, los tejidos delicados con cortes a láser, los encajes y las mallas con zonas en relieve, los plisados y recogidos, y la mezcla de texturas mate-brillante son algunas de las características más representativas presentes en las prendas primaverales y veraniegas.

En definitiva, telas y posibilidades mil, distintas e innovadoras que poco tienen que ver con los tejidos que conocíamos hasta hace bien poco. La experimentación, la reinterpretación, sobre todo, del lujo a través de nuevos desarrollos de materiales y la tecnología hacen de las telas todo un mundo que, tal vez, debamos conocer más en profundidad. Empecemos entonces por el principio.

Telas y fibras

Con las fibras vegetales como el algodón y el lino, formadas por celulosas, se confeccionan las telas naturales vegetales.

Las telas, normalmente, están confeccionadas con dos tipos de fibras: las naturales y las químicas. A su vez las, fibras naturales pueden ser de origen vegetal, formadas por celulosa, o de origen animal, formadas por proteínas. Mientras, las químicas pueden subdividirse en fibras sintéticas y fibras artificiales.

Las telas naturales vegetales utilizadas para confeccionar ropa son elaboradas con hilos de fibras vegetales como el lino y el algodón. El algodón se usa en la confección de pañuelos, camisas y pantalones, y el lino, en camisas y blusas.

La calidad del algodón depende de la finura, pureza, brillo y color, y de la longitud de la fibra. A mayor longitud, más resistencia. El algodón de fibra corta (ropa de trabajo, para estampar), el de fibra media (ropa interior, camisería, vestidos), el de fibra larga, más cara, para batistas y popelines (camisería). Las propiedades del algodón son por todas conocidas: gran absorción al calor, es fresco, flexible, no se apelmaza y no acumula electricidad estática.

El lino, por su parte, se obtiene del tallo de la planta del mismo nombre. De superficie fuerte y lisa, varía en peso y textura. Según la urdimbre (conjunto de hilos longitudinales que, al pasar paralelamente por la trama del telar, forman el tejido), puede ser fino como la batista o basto como la lana. En el siglo XIX, se utilizaba para confeccionar ropa interior, actualmente, para todo tipo de prendas. Aporta frescor, resistencia a la suciedad, tacto agradable, aunque tiende a arrugarse y mucho. Si lo comparamos con el algodón, el lino es más rígido, áspero y resistente a la rotura, pero es menos elástico.

Telas de origen animal

El conejo de angora, las cabras de angora y cachemira, y los gusanos de seda Bombyx Mori son alguno de los animales de cuyas pieles se extraen las fibras con las que se confeccionan telas naturales.

Las telas naturales de origen animal se confeccionan usando hilos de procedencia animal. Es el caso de la lana de borrego, alpaca o Yak y la seda, producida por las larvas del gusano de la morera. Pero también, de varios pelajes como el de cabras, camellos y otros animales que son entretejidos para elaborar las telas.

La lana o vellón de fibras largas y flexibles es el pelo de la oveja. Los principales países productores de lana son Australia, Nueva Zelanda, Suráfrica y Argentina. Aspecto este importante, porque la calidad de la lana depende, sobre todo, del clima y la raza del animal, además de, por supuesto, la edad y la salud del animal.

La finura y rizado de la lana determinan su apariencia, conservación del calor, tacto y elasticidad. La lana peinada está compuesta por fibras largas y finas. Mientras, la lana cardada entremezcla fibras cortas y largas para obtener hilados gruesos y voluminosos.

Los pelos de otros animales se denominan con el nombre que califica el tipo de lana. Así el mohair es la lana obtenida a partir del pelo de la cabra angora y el cachemir de la cabra de cachemira. La lana de angora angora es el pelo del conejo de angora, mezclado con lana de estambre para confección. Luego tenemos el pelo de camello y la vicuña o pelo de llama o vicuña, fina y de gran prestigio.

Ahora bien, la reina de las fibras animales es la la seda. Caracterizada por sus hilos finos, brillantes y casi continuos, en origen proviene de los capullos de gusano de seda. Existen diversas razas de gusanos de seda, pero la mayor parte de la seda proviene del Bombyx Mori, originario del norte de Asia, que se nutre exclusivamente de hojas de morera blanca. La seda es un filamento continuo natural, una fibra sólida, lisa y regular. Combina, además, una serie de propiedades que no posee ninguna otra fibra como tacto seco, brillo natural, buena absorción de la humedad, alta resistencia y gran caída.

Telas artificiales o sintéticas

Las fibras químicas pueden subdividirse en fibras sintéticas y fibras artificiales y, entre las las telas confeccionadas con ellas, destacan el nailon, el poliéster y la licra.

Las fibras químicas, por su parte, se crean a partir de combinaciones químicas sobre una base natural, como el tafetán, la gamuza, la franela y el piqué. Las fibras artificiales o polinésicas (viscosa, rayón viscosa, fibrana, modal o rayón HWM, acetato, lyocell) provienen de polímeros naturales modificados. Mientras las fibras o telas sintéticas (poliamida, poliéster, tela acrílica, poliolefina plástica, polietileno y polipropileno) se obtienen a partir de polímeros de síntesis.

Algunas telas artificiales hechas a base de hilos de fibras sintéticas; el nailon, el poliéster, el kevlar, el leacril, el rhovil, el sarán o tela de sombra negra, el merklon o la licra. Y entre las confeccionadas a base de fibras artificiales o polinésicas, la viscosa tiene una resistencia media y buena absorción, el modal es suave e inarrugable, y el acetato es suave, no se encoge y de fácil conservación.

Telas y ropa

Las fibras naturales se mezclan con fibras artificiales o sintéticas al mismo tiempo para aumentar la resistencia de las prendas.

Ahora bien, la ropa está confeccionada en la actualidad con telas y materiales que mezclan tanto las fibras naturales como las artificiales o sintéticas al mismo tiempo. De esta manera, se consigue lo mejor de los dos submundos y las prendas tienen una mayor resistencia. Por ejemplo, el poliéster incorporado a la seda da lugar a una tela brillante y suave, que tiene la ventaja de que no se arruga y se puede lavar en casa.

Luego, para cada tipo de ropa hay unos materiales de confección que son mejores que otros. Las prendas clásicas de trabajo en oficina o las que se usan para una reunión durante el día o la tarde, por ejemplo, necesitan más cuerpo y mejor caída. Para este tipo de vestuario, lo mejor son el cachemir, el tweed, la pana, la gabardina y la piel de calidad, entre otras telas. Si hablamos de blusas o vestidos, la tela ideal es la seda o la lana delgada, porque que tienen textura. También te aconsejamos telas como el lino, la seda combinada con fibras sintéticas, el algodón satinado, el crepé y el piqué de algodón.

Para prendas más formales como los vestidos de cóctel y de noche, selecciona telas de gasa, chifón o tul, organza u organdí, crepé de China, terciopelo, seda, raso o satín, encaje, tafetán, brocado y fibras sintéticas de fino acabado y estampado llamativo. Por contra, las ‘casual’, como los vestidos, las faldas y las blusas que se usan para callejear o ir de compras, por ejemplo, por lo general se confeccionan en algodón, poliéster o una combinación de ambos. La ventaja de estas telas es que son frescas y necesitan poco cuidado.

La ropa deportiva se elabora con telas de nailon, poliéster y tejidos de punto de algodón. Éste último, por ejemplo, tiene la ventaja de conservar el calor del cuerpo mientras se hace ejercicio, además de que su porosidad permite la ventilación adecuada.
Por último, para las prendas de abrigo como chaquetas, capas y abrigos, valga la redundancia, se buscan telas gruesas, hechas con lana, como cachemiras, tweeds, paños, gabardinas, terciopelo, pana y pieles. Lógicamente, porque son más resistentes y mantienen el calor del cuerpo.

A la hora de confeccionar cada tipo de ropa -casual, deportiva, de trabajo o de fiesta, por ejemplo-, hay unas telas mejor que otras dependiendo del tipo de fibras que se combinen.

Bueno hasta aquí, nuestro primer artículo sobre las telas. En una próxima entrega os hablaremos de los diferentes tipos de telas que barajan los expertos a la hora de diseñar y confeccionar sus colecciones. Esperamos que os haya gustado nuestro nuevo post o que, al menos y de cara a próximas compras, tengáis en cuenta alguna de nuestras recomendaciones. Vuestras prendas os durarán más tiempo sin perder ni una de sus características.

Leave Comment