Herno, tradición y nuevas tecnologías

Herno, tradición y nuevas tecnologías

Especializada en la confección de impermeables desde 1948, Herno es un ejemplo de tradición y modernidad. Junto con los ya clásicos modelos de gabardinas y abrigos, conviven, ahora, plumíferos reversibles elaborados en nailon con revestimiento interior de pluma y algodón térmico, y los alcolchados In-Tech, un relleno sintético inyectado que sustituye la pluma de oca, y hace a la prenda resistente al agua, transpirable y que se adapta al cuerpo.

Conocida por sus plumíferos y sus prendas de abrigo ‘todoterreno’, la historia de esta empresa familiar está ligada al norte de Italia y, concretamente, a la pequeña localidad de Lesa. Situada en los alrededores del lago Maggiore y muy cerca del río Erno, obviamente, éste inspiró el nombre de la compañía, que añadió una ‘H’ para darse a conocer al mundo como Herno.

La crónica de Herno comienza después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Giuseppe Marenzi (Bérgamo, 1924), pierde su empleo en Siai-Marchetti, fabricante de aviones, y es contratado por una empresa que elaboraba prendas para la lluvia. En ella, su tarea era hacer el algodón más resistente al agua, utilizando para ello el mismo aceite de ricino que se empleaba en la aviación militar. Al poco tiempo, intuyó que en los alrededores del lago Maggiore, húmedos y lluviosos, un buen impermeable sería una prenda bastante demandada.

Vio la oportunidad y abandonó la compañía para montar su propio negocio en 1948. Comenzó elaborando el ‘impermiabili’, una prenda para la lluvia impecable, práctica y funcional, pero que contaba con un diseño perfecto. Su proyecto fue un éxito y, pronto, Marenzi logró fama y prestigio como el mejor fabricante de impermeables. Desde entonces, oportunidad, intuición e inventiva son las bases sobre las que se asienta la firma italiana.

A finales de los años 50, Herno ya contaba con una década de experiencia en el negocio textil y estaba preparada para un nuevo desafío. Esta vez, Giuseppe Marenzi se lanzó a la aventura con un nuevo producto, el ‘duble’, un tejido especial que resultaba de la unión de dos capas de tela. El resultado era excelente, porque conseguía prendas cómodas, completamente adaptables, pero con una estructura elegante al mismo tiempo. La complicación del ‘duble’ residía en que su proceso de fabricación debía ser extremadamente preciso y sólo, elaborando la superposición de los dos tejidos a mano, se conseguía que casaran perfectamente para que la unión fuera invisible. Este descubrimiento convirtió a Herno no sólo en fabricante de sus propias prendas, sino en proveedor de grandes compañías como Hermès, Louis Vuitton o Jil Sander.

De izquierda a derecha: Giuseppe Marenzi, el fundador de Herno; una de las primeras furgonetas de la empresa; y Claudio Marenzi, actual CEO de la marca italiana. (Fotos Herno)

El plumífero Herno

Primero, en los años 50, fueron los impermeables para hombres y, más tarde, para mujeres. En la década de los 60, Herno introdujo en su catálogo los abrigos de cachemira con doble capa. Y , justo en ese el momento, comenzó a exportar a otros países de Europa. La colección comenzó a diversificarse durante los siguientes años, cuando empezaron a diseñarse chaquetas, trajes y vestidos para mujer.

Nada más arrancar los años 70 y, a partir de la colaboración con Hermès y Louis Vuitton, Herno fue de las primeras firmas italianas en vender en el mercado japonés, abriendo su primera boutique en Osaka. De subrayar en los 80, la introducción de sus productos en EE UU. Y, sobre todo, destacar que, en 2005/2006, la marca italiana presentó el plumífero, su prenda más reconocida.

Para entonces, la calidad se había convertido en el faro guía de Herno y, gracias a ello, ha logrado sobrevivir a las crisis, a las marcas ‘low cost’ y a la generalización de las tendencias de moda. Y, a día de hoy, casi 70 años después, el más joven de los hijos de Giuseppe Marenzi, Claudio Marenzi (Novara, 1962), sigue al frente de la compañía y sus diseños se ven en los escaparates de medio mundo.

La llegada de Claudio Marenzi a la dirección de la empresa ha supuesto una nueva forma de vender el producto. Por ejemplo y contrariamente a lo habitual, las prendas Herno no dejan ver su logo en la parte izquierda y a la altura del pecho de quien las viste, no está a la vista. Y es que, el hijo del fundador considera que la calidad, que “en nuestros productos está claramente a la vista, es lo que hace vender nuestras prendas, no un determinado logo”.

El patronaje de los abrigos acolchados o no de mujer de la marca italiana Herno uno de los aspectos tradicionales que más se cuidan. (Fotos Herno)

Constante innovación

La calidad de las prendas Herno es fruto de la simbiosis perfecta entre el trabajo artesano y las ventajas que aportan las nuevas tecnologías en los tejidos. En síntesis, los productos hechos a mano y sin la tradicional costura. Desde siempre y más en los últimos tiempos, si cabe, la firma italiana ha confiado su desarrollo en la investigación y en mantener en sus manos todo el proceso de fabricación. Además, innovan constantemente, tanto en diseño como en sistemas de producción. Su objetivo, estar siempre un paso por delante de los demás.

Así y de la mano de Herno, la innovación ha llegado a la sastrería, según los expertos. De hecho, el termosellado o el termograbado introducidos y aplicados por la firma italiana en la sastrería permiten ya la elaboración de prendas extremadamente finas y ligeras. Y con ello, las técnicas de cosido tradicional que hasta ahora desarrollaban los grandes sastres y donde las puntadas eran obras de arte, pueden pasar al olvido con la irrupción de la tecnología y una nueva manera de entender la sastrería del futuro.

Y es que, a la firma italiana no le sirve sólo con diseñar una prenda bien hecha. Hoy en día, para ser líderes en el mercado, ya no es suficiente, sino que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. En Herno, son conscientes de que la alta tecnología es el valor añadido al concepto de sastrería urbana, que se impone en los armarios de moda. Eso sí, sin olvidar el pasado y haciendo convivir textiles de alto rendimiento y procesos de producción revolucionarios, con métodos tradicionales.

Para Claudio Marenzi, la principal diferencia de Herno es que controlan todo el proceso. “Muchas marcas crean el diseño y lo mandan a producir fuera” -asegura- “Nosotros mantenemos la elaboración artesanal y la combinamos con la ingeniería del producto, y hacemos que sea más modernidad que moda, lo adaptamos al estilo de vida actual».

Las chaquetas acolchadas de mujer sin costuras y mangas cortas o largas según la temporada, uno de los clásicos entre las prendas de la marca italiana Herno. (Fotos Herno)

Nuevos consumidores

Así, sus abrigos son ligeros y apenas pesan, para que tanto la mujer como el hombre pueda moverse con comodidad por la ciudad en moto o en bicicleta. Manteniendo los patrones, su punto fuerte, Herno introduce detalles deportivos como puños escondidos o tejidos traspirables para aguantar el frenético ritmo urbano. O para el viajero, las prendas se doblan hasta quedar reducidas en el fondo de una maleta sin apenas ocupar espacio. Sus costuras no se perciben al estar soldadas y sus cortes son extremadamente pulidos.

“Antes, la calidad la determinaban los productos que estaban hechos a mano, pero ahora no es así” -explica el hijo pequeño del fundador- “Actualmente, el nuevo consumidor se fija en el rendimiento que le puede ofrecer una prenda”. “Busca algo ligero, pero que abrigue y un impermeable que al mismo tiempo sea elegante”-asegura Claudio Marenzi- “El cliente es mucho más exigente que antes y en Herno fue la primera compañía que tomó esta dirección hace diez años”.

No es sólo lo que se fabrica. También el cómo. Al consumidor le preocupa, cada vez más, la sostenibilidad. La fábrica de Herno es autónoma a nivel de energía, gracias a placas fotovoltaicas, estudian sus niveles de CO2 y analizan el ciclo de vida útil del producto. Además, todo se recicla, y los materiales utilizados superarían con creces todos los filtros ecologistas más exigentes.

Otra seña de identidad de la firma italiana, es el control de la materia prima. La producción de Herno se basa en prendas que expresan la esencia de ser italiano, en la calidad del trabajo y en las habilidades de sus empleados, pero su filosofía fundamental se basa en la ética. Por ello, son totalmente transparentes con los materiales que utilizan y la procedencia de éstos. Las plumas que dan forma a sus abrigos vienen de Siberia y del valle italiano de Lomellina. El nailon se hace en Rumania, «Allí el producto es mejor y controlamos los sitios directamente para que no se viole ningún derecho de los empleados y la materia sea de primera», afirma Claudio Marenzi.

En la colección Primavera-Verano 2016, Herno homenajéa a la prenda por excelencia de la marca italiana, el impermeable de los años 40 evolucionado y desarrollada con la tecnología más puntera. (Fotos Herno)

Herno y los 40

Pero lo mejor de Herno, tal vez sea que es capaz de convertir un plumífero en una prenda apetecible, elegante y que se lleva tanto con un traje como con un estilismo más desenfadado. Y todo un reto, conseguir dar el toque femenino a ese plumas que la marca italiana consigue combinando tejidos, con superposiciones y el corte de sus abrigos.
En su colección femenina para esta Primavera-Verano 2016, Herno recupera las etiquetas de los años cuarenta y celebran el impermeable que le sigue dando de comer. Porque, como ya se ha dicho anteriormente, su sastrería urbana no ignora los orígenes. «Es la prenda que mejor representa la evolución de la marca, de la tradición del pasado al futuro de la prenda exterior trabajada por nuevos talentos» -afirma Claudio Marenzi- “También estrenamos una nueva tecnología de acolchado In-Tech, a base de un relleno sintético inyectado que hace resistente al agua, traspirable y adaptable a la prenda».

Leave Comment