Chaqueta de mujer, tipos

Chaqueta de mujer, tipos

La chaqueta de mujer ha evolucionado a lo largo de los años y recibe diferentes denominaciones según cortes, materiales o, incluso, usos. Aunque lo que nadie discute, es que se trata de una de las prendas que define o resuelve el look de una mujer en cualquier momento y situación.

En nuestro anterior artículo ‘Chaqueta de mujer, origen’ hablábamos de la chaqueta inglesa caracterizada por los tres botones y una sola abertura trasera como, quizá, la prenda más pura, si bien el mundo de la chaqueta de mujer es mucho más extenso y evoluciona con cada diseñador y con cada temporada. Según distintas cualidades diferenciadoras, podemos encontrar los siguientes tipos de chaqueta de mujer:

Americana

© Amina Rubinacci

Durante el s. XIX, los emigrantes ingleses se trasladaron a Estados Unidos, portando sus prendas de vestir que, en muchos casos, resultaban desconocidas en el nuevo mundo. Allí las copiaron y modificaron, introduciendo sus aportaciones. De ahí el nombre de chaqueta americana.

En este caso, la chaqueta tradicional inglesa se transformó: suprimiendo uno de las tres botones, es decir, dejando únicamente dos botones -de los cuales solo se suele abrochar el primero-; y sustituyendo la única abertura trasera por dos, introduciendo de este modo la doble abertura.

Blazer

© Amina Rubinacci

La chaqueta blazer tiene su origen en Inglaterra. En el año 1837 y con motivo de una visita de la Reina Victoria a una fragata H.M.S. Blazer, su capitán, se encargó una prenda especial, que resultaba novedosa para la época y con la que posteriormente vestiría a toda su tripulación. Se popularizó muy rápidamente y siempre ha estado muy vinculada al mundo náutico.

La blazer tiene un corte casual e incluye algunos accesorios diferenciales como botones metálicos o bolsillos de parche. También puede llevar alguna insignia en el bolsillo del pecho. Además, puede ser lineal o cruzada. Si antiguamente, era siempre de color azul marino o ‘navy blue’, cruzada y de seis botones dorados, en la actualidad, es frecuente ver muchas variantes de esta chaqueta.

Cruzada

© Amina Rubinacci, Majestic Filatures

La chaqueta cruzada, que tiene su origen en la blazer, es, sin duda, la más elegante de todas las chaquetas y, por su parte, el traje cruzado tiene un gran empaque y clase. Esta chaqueta se caracteriza por tener un conjunto simétrico de botones en cada uno de los lados, el lado izquierdo se pliega sobre el derecho y su cierre se encuentra asegurado con un botón interior.

Existen diferentes tipos de chaqueta cruzada, dependiendo del número de botones que tenga. Cuando la chaqueta tiene dos ojales para abotonar, nunca se abrochan los dos, únicamente se debe abotonar el superior y el inferior queda siempre suelto.

Torera o bolero

© Amina Rubinacci, Liviana Conti

Se diferencia del resto de chaquetas por su corte por encima de la cintura, sus mangas largas y ajustadas. Sobre su origen: En 1800, la moda masculina imponía el frac o chaqueta con dos faldones posteriores, largos y abiertos. Lord Spencer, un inglés rebelde, decidió cortarle los faldones y nació la ‘spencer’, que de inmediato, fue apropiada por las mujeres quienes la usaron durante el día, con telas inglesas, o de noche, con telas suntuosas.

Durante la década de los treinta, Nina Ricci rescató la famosa ‘spencer’ y lo bautizó como bolero, dado el furor de la época por la música latina. Bolero, mambo y rumba era lo más escuchado en aquellos años gracias al compositor Xavier Cugat. Hacia 1950, Cristóbal Balenciaga la puso nuevamente de moda y la denominó torera, ya que el modisto guipuzcoano se inspiró en las chaquetas bordadas y coloridas de los toreros españoles. Y con la moda retro de los años 80 y 90, volvió con todo su esplendor.

Hoy en día, todos los diseñadores la utilizan ya sea como chaquetilla corta o saco ajustado, de telas de lana, terciopelo o encajes, según sea para el día o la noche. Es otra de esas chaquetas que nunca pasa de moda y resulta ideal para ocasiones especiales o distinguidas, sobre todo, en las que se quiera dar protagonismo a la parte baja del vestuario.

Aviador o ‘bomber’

© Humanoid, Liviana Conti, Manila Grace

En 1917, el ejército del aire de Estados Unidos diseñó una prenda para que sus pilotos, que realizaban sus vuelos en cabinas descubiertas, se abrigaran del frío. Sin embargo, en 1926, el británico Leslie Irvin diseñó la ‘B3 bomber jacket’, una chaqueta cazadora especialmente pensada para vuelos de gran altura en los que se alcanzaban los -60º, y que los estadounidense usaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Hecha en su interior de lana de oveja y por fuera forrada de piel, esta chaqueta tenía amplias solapas con cierres herméticos. Se la llamó ‘bomber’, porque eran los pilotos de los bombarderos quienes la usaban frecuentemente. Pero como no todos los aviadores requerían el mismo abrigo, en los años 30, se creó una chaqueta más ligera, la A-2. Se pasó al forro de algodón y al exterior de piel de caballo, y se acortó y ajustó para que también fuera cómoda en las pequeñas cabinas. Asimismo, se ciñeron cintura y puños para que no entrara el aire.

Y en los cuarenta, se pensó en algo más práctico para los pilotos y se confeccionó una chaqueta más cálida, con ligeros tejidos sintéticos e impermeables, la B15, que es la que hoy llamamos ‘bomber’. De cuero o nailon, se caracteriza por el cierre de cremallera, y por puños y cintura elásticos y más ajustados. Se puso de moda entre los hombre en los 50, gracias a James Dean en ‘Rebelde sin causa’, aunque tan sólo una década después, en los sesenta, también las mujeres se atrevieron a ponérsela, incluso, con minifalda.

Perfecto o ‘biker’

© Liviana Conti, Momonì

Es la típica chaqueta de cuero de estilo motero. En los ochenta, se popularizó entre los movimientos punk y ‘heavy metal’, al añadirla remaches metálicos, y hoy en día, es una prenda versátil que siempre está a la moda y que combina con casi todo.

El origen de esta chaqueta ‘biker’ se remonta al final de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos diseños empleados por los ejércitos en conflicto fueron adaptados para su uso civil y la motocicleta comenzó a extenderse. En un principio, era una chaqueta larga que llegaba por debajo de las rodillas, pero enseguida fue recortada, ya que sus faldones alcanzaban las ruedas. El cuero, de cabra o de caballo, era grueso, extremadamente duro y rígido para proteger la piel del frío y de sufrir heridas tras una posible caída.

La primera chaqueta de cuero considerada propiamente ‘biker’ y, probablemente, la más famosa fue diseñada por los Schott Brothers en 1928 en Estados Unidos y la bautizaron ‘perfecto’. Su fama se disparó cuando, en 1953, Marlon Brando vistió una en la película ‘Salvaje’, interpretando al líder de una banda de moteros.

Esta chaqueta es un básico en nuestro armario, y lejos de pasar de moda, la podemos encontrar en diferentes estilos y colores, en piel brillante, en ante, en paño, combinada con aplicaciones de piel o pelo, etc. Si escogemos un modelo tradicional en cuero negro será una prenda que nos servirá para siempre.

Harrington

© Liviana Conti

La chaqueta que hoy conocemos como ‘harrington’ apareció por primera vez en Gran Bretaña, en 1937, bajo el nombre de G9. Fabricada por Baracuta, se exportó a los EE UU, donde se hizo muy popular entre los jugadores y aficionados al golf por sus detalles únicos. De vuelta a Inglaterra, de 1969 a 1970, fue adoptada por los jóvenes mod y ‘skinhead’, y su uso generalizado se extendió hasta 1973.

Esta chaqueta se caracteriza por su ligereza y forro de tartán escocés, pero lo más curioso tal vez sea el origen de su nombre. Pasó a llamarse ‘harrington’, por el personaje Rodney Harrington, de la serie televisiva estadounidense ‘Peyton Place’, interpretado por el actor Ryan O’Neal, que se emitió en Gran Bretaña en 1965 y que usaba la chaqueta. Desde entonces, la G9 fue rebautizada por los jóvenes ingleses.

Vaquera o ‘denim’

© Chloe Stora, Liviana Conti

Es una chaqueta perfecta para usar en entretiempo. Basada en el atuendo de trabajo de los vaqueros y pioneros americanos, en los años 60 fue usada por obreros y granjeros por su gran comodidad, resistencia y versatilidad y, en los setenta, se convirtió en el símbolo del movimiento hippy.

La chaqueta ‘denim’ está en constante reciclaje y revivió en los años 90, al subirse a las pasarelas y ser considerada una de las piezas más ‘luxe’ en nuestros fondos de armario. Poco apropiada para el frío, si la superponemos a un suéter abrigado, problema resuelto. Y si queremos lucir algo despreocupadas, juveniles y rebeldes, ésta es nuestra prenda clave.

Beisbolera

© Chloe Stora, Majestic Filatures

Es la típica chaqueta que usan los jugadores de los equipos de béisbol americanos. Tiene el cuello redondo y elástico, y la cintura y los puños también son elásticos. Los botones son de corchete y tiene letras bordadas, normalmente en la parte delantera.

También conocida como ‘varsity jacket’ o ‘letterman’, la chaqueta beisbolera tienen su origen en EE UU, en la prestigiosa Universidad de Harvard. Nació aproximadamente en 1865, como parte del uniforme del equipo de béisbol y rápidamente se extendió a otros centros de estudios estadounidenses. Es por ello que nos recuerda tanto a películas norteamericanas ambientadas en universidades e institutos como ‘Grease’ o ‘American Pie’.

Entre sus grandes ventajas está la comodidad, pues esta chaqueta es de estilo ‘oversize’ y permite una gran movilidad. La encontramos de muchos y diferentes modelos. Uno de los más populares es el de mangas de colores distintos al resto de la prenda y con letras impresas. Si queremos provocar un estilo ‘casual’ pero ‘cool’, ésta es la chaqueta ideal. Podemos usarla con faldas y tacones, logrando un look bastante chic.

Péplum

© Bazar DeLuxe, Liviana Conti, Manila Grace

La chaqueta péplum se distingue por el volante que se adapta a la cintura, realza las formas femeninas, dotando a la mujer que la lleva de un estilo único y especial. Las caderas se enfatizan, creando curvas más voluptuosas.

Curiosamente, si buscamos el origen del ‘péplum’, nos tenemos que remontar a la Antigua Grecia, donde encontramos el ‘peplo’ o indumentaria femenina de entonces. Consistía en una túnica rectangular, sujeta sobre los hombros mediante hebillas o broches, y ceñida a la cintura con un cinturón, formando varios pliegues y dando lugar a una sobrefalda a la altura de las caderas.

Otro precedente lo hallamos en tiempos de Felipe IV, en los atuendos versallescos de María Antonieta o a finales del s. XIX combinado con el polisón -armazón para abultar los vestidos-. Pero no es hasta mediados del s. XX, finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando el péplum comenzó a utilizarse tal y como hoy lo conocemos. De hecho, fue Christian Dior, en los años 50 y con su primera colección ‘Corolle’, conocida también como ‘New Look’, quien lo popularizó con prendas que realzaban y magnificaban las proporciones, confeccionadas con grandes volúmenes de tela.

Ya en los años 80, el péplum volvió a resurgir, siendo uno de sus mayores defensores el diseñador Thierry Mugler. Balenciaga lo introdujo en 2006, y Miuccia Prada o Alexander McQueen reinterpretaron su esencia, poniéndolo de moda durante 2008.

Chanel

© Amina Rubinacci

La ‘little black jacket’ es uno de los grande aportes de Coco Chanel al mundo de la moda. Elaborada con tweed, de corte recto y forma masculina, la chaqueta chanel se convirtió en un símbolo de libertad al permitir un movimiento fluido y acoplarse perfectamente al cuerpo de la mujer.

Esta chaqueta tiene una historia muy interesante. Coco la diseñó a finales de los años 20, cuando tenía un romance semiclandestino con el duque de Westminster. La diseñadora ideó una chaqueta inspirada en los trajes de cacería de su amante y en la ropa algo masculina de su amiga Vera Wate. Pensó en una prenda que pudiera usarse para casi cualquier ocasión o momento del día o la noche. Y unos años después, hizo algunas modificaciones que la volvieron un poco más femenina y no tan encuadrada, y fue entonces cuando terminó de ganar popularidad entre las mujeres europeas.

Se trata de una chaqueta simple, entallada, su largo por encima de la cadera y con botones muy simples, que sin duda, se ha convertido en todo un clásico para nosotras. Es un corte recto, cerrado y sin pinzas, que permite fácilmente movernos, pero que al mismo tiempo transmite femineidad. En algún momento tuvo hombreras, pero Chanel las eliminó para quitarle rigidez.

Sahariana o safari

© Bazar DeLuxe, Liviana Conti, Manila Grace

Esta chaqueta, hecha de algodón o lino, va ceñida a la cintura y tiene cuatro bolsillos, dos de fuelle y otros dos de parche. Originariamente, se trataba de una prenda militar utilizada por la armada inglesa en la India a comienzos del s. XIX. Por su color beis o caqui -que en hindi significa ‘polvoriento’, ‘del color de la tierra’-, inspirado en las camisas de pijama, era ideal para que los militares pasaran desapercibidos.

Ernest Hemingway la popularizó en un safari que realizó por el este de África en 1933 y durante el que escribió ‘Las nieves del Kilimanjaro’. Desde entonces, esta prenda también se conoce como chaqueta safari. Además, el cine la confirió esos aires de nobleza que la caracterizan. En los años 50 y 60, Clark Gable o Charlton Heston, entre otros, la sacaron del ámbito militar para convertirla en la chaqueta sahariana de Peter O‘Toole en ‘Lawrence de Arabia’.

En 1966, fue Yves Saint Laurent quien hizo de esta chaqueta masculina una prenda femenina. A lo largo de tres años, el modisto presentó la sahariana en sus colecciones. En 1968, incluso, le inspiró una colección entera, ‘África’. A día de hoy, la chaqueta sahariana admite infinidad de posibilidades y se erige como una de las prendas de abrigo imprescindibles del entretiempo.

Desestructurada

© Liviana Conti, Manila Grace, Momonì, Pomandère

Si bien su origen lo encontramos en la sastrería napolitana, en donde, en contraste con la tradición británica y por cuestiones climatológicas, se apostó por la confección de este tipo de prenda más ligera y relajada, la chaqueta desestructurada es una de las grandes aportaciones a la moda de Giorgio Armani. El diseñador italiano revolucionó el diseño de la chaqueta, eliminando el forro interior y las hombreras, y moviendo los botones.

La chaqueta de corte masculino se reconvierte así para las mujeres emprendedoras y se caracteriza por la práctica ausencia de hombreras, lo que proporciona gran naturalidad a los hombros. Esto sumado a una estructura que prescinde del forro interior y de las entretelas, todo ello se traduce en comodidad y ligereza así como un estilo más relajado, juvenil e informal.

Cuello mao

© Humanoid, Manila Grace

Chaqueta sencilla que debe su nombre a Mao Zedong (1893-1976), máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh) y de la República Popular China. Bajo su liderazgo, el Partido Comunista se hizo con el poder en la China continental en 1949, cuando se proclamó la nueva República Popular, tras la victoria en la Guerra Civil contra las fuerzas de la República de China.

De manga larga, cuello alto y abotonado delante, la chaqueta cuello mao está confeccionada en crespón negro y de líneas rectas. Se puso de moda primero en Londres en los años 60, pero en París se adaptó enseguida como prenda femenina. La popularidad que alcanzó en esa década tuvo que ver con las tendencias unisex y con el entusiasmo juvenil por la política de izquierda.

Cuello chal

© Chloe Stora, Liviana Conti, Majestic Filatures

El cuello chal está cortado de forma que se amolda muy bien al cuerpo y al escote. Se llama así por su parecido al chal, paño de seda o lana, mucho más largo que ancho y que, puesto sobre los hombros, nos sirve a las mujeres como abrigo o adorno. Lo llevaron los niños a finales del s. XVIII y estuvieron muy de moda entre las mujeres a principios del s. XX, sobre todo, en la década de los 50.

El cuello chal puede tener muchas formas diferentes de presentación y es muy utilizado en las chaquetas de mujer. La característica principal de este tipo de ‘collar’ es que el reborde exterior se corta con vista.

Bueno, hasta aquí la diferenciación que os proponemos desde Inarkadia Bilbao, puede que uséis o sepáis de otros tipos de chaqueta de mujer, así que, si os parece, os emplazamos a que nos los descubráis, ¿os hace? ¡Ah! Y perdonad si alguno de los modelos que os mostramos no reúnen al 100% las características diferenciadoras de cada tipo de chaqueta, pero hemos tirado de las colecciones de nuestro catálogo de marcas y claro, pasa lo que pasa.

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