Campomaggi, una historia en bolsos que contar

Campomaggi, una historia en bolsos que contar

Los bolsos Campomaggi pueden identificarse por su cuero puro y de alta calidad, el amor y la atención por los detalles ‘oxidados’, y un look vintage único. Cada bolso es diferente y reconocible por sus remaches en forma de pequeño pez. Marco Campomaggi, su creador, ha hecho de su profesión su pasión y eso se siente cuando vemos sus creaciones atemporales y al margen de tendencias, que ganan con el paso del tiempo y con las historias que guardan para ser contadas.

En Italia, a sólo 50 kilómetros de la costa del Adriático y Rímini, se encuentra la pequeña ciudad de San Carlo di Cesena, donde, en 1983, un joven Marco Campomaggi fundó la marca del mismo nombre para sus hermosos bolsos de piel. Como hijo de escultor, el diseñador siempre ha estado fascinado por las cosas que pueden hacerse a mano. Digamos que fue bendecido con el talento para hacer de la artesanía en cuero su pasión.

Cuando aún estaba en la escuela, Campomaggi cosió sus primeros bolsos con cuero de sillas de montar a caballo. Los decoraba con clavos de metal y los vendía a sus compañeros de clase o, después del colegio, por las aceras de su pueblo. Para su sorpresa, sus creaciones se vendieron bien desde el principio e, incluso, fue capaz de financiarse sus estudios de arquitectura con las ganancias obtenidas.

Carlo Campomaggi empezó desde muy niño a diseñar y coser sus primeros bolsos de cuero. (Fotos, G. M. Castelberg)

“Tan sólo creo bolsos

Cuando Marco Campomaggi habla de su trabajo, sus palabras evocan un mundo de cuento de hadas. Para aludir a su entusiasmo por el olor del cuero fresco, describe cómo le gusta vagar por los mercados de pulgas y las tiendas de segunda mano, o seguir la pista de “esos pequeños tesoros” en los lugares más insospechados. “Encuentro la inspiración en los objetos usados, en las cosas que, claramente, muestran que tienen una historia que contar”, asegura.

Con frecuencia, Campomaggi compra bolsos viejos trabajados en cuero y los disecciona cuidadosamente para determinar exactamente qué aspectos son funcionales y cuáles meros adornos. «Hoy en día, se hacen muchas cosas sin sentido alguno», se lamenta. En consecuencia, no está demasiado interesado en lo que hace su competencia ni en cuáles son las tendencias actuales de la moda, al menos, por lo que a los complementos se refiere.

Marco Campomaggi desarrolla su propia investigación que consiste, principalmente, en mantener los ojos abiertos y en sintonía con la vida cotidiana. Cuenta que, mientras bebe su café de la mañana en uno de los pequeños cafés de San Carlo de Cesena, observa el estilo de los clientes que le gustan y se imagina qué tipo de bolso podría hacerles que se viesen y se sintiesen mucho mejor. De estas reflexiones extrae la inspiración necesaria para sus creaciones. “No estoy haciendo nada extraordinario, tan sólo creo bolsos”, asegura.

El look vintage, el pequeño pez y los colores verde oliva, marrón o negro, distintivos de los bolsos Campomaggi. (Fotos, G. M. Castelberg)

Bolsos atemporales

En este sentido, la actitud de Campomaggi desconcierta a muchos, dado que no pocos diseñadores famosos se comportan como si sus diseños fueran de ‘vital importancia’. «Los bolsos se hacen para transportar cosas de un lugar a otro, si puedo mejorar su apariencia y hacer feliz a alguien en el proceso, tanto mejor», asevera el creador italiano, mostrando su faceta más pragmática.

Por ello, los productos de cuero de Campomaggi son en sí mismo el principio de la marca. El tiempo no pasa por ellos ni los hace perder un ápice de su valor, al contrario, suma a su favor. Así el lema de la firma es y ha sido siempre: «Il tempo no toglie, dà ma» (“El tiempo no quita, da”). Y es que, Marco Campomaggi se dedica a crear bolsos, bolsas y maletas que son verdaderamente atemporales.

“Al igual que en los bolsos, junto a las hermosas líneas que, con el tiempo, decoran nuestra cara, hay otras cosas que sólo despliegan su encanto con el paso del tiempo”, explica, Carlo Campomaggi, sacando su vena más filosófica. “Cuanto mayores nos hacemos, más abundantes son las historias y los recuerdos, las anécdotas, las ideas y los pensamientos que nos enriquecen” -afirma- “Ellos son los que nos hacen verdaderamente hermosos y bellos en el sentido más verdadero de la palabra”.

Los bolsos Campomaggi son elaborados enteramente a mano y siguiendo procesos tradicionales. (Fotos, G. M. Castelberg)

Signos de individualidad

Campomaggi no está interesado en los artículos de marca. Por norma general, para vestirse a sí mismo, compra artículos anónimos como excedentes del ejército o ropa usada por personas trabajadoras. Por ello, cree que ni remotamente sus productos de cuero deban ser comprados sólo porque se han puesto de moda. Él prefiere que sus bolsos sean elegidos y vistos como un signo de individualidad, como símbolo de la capacidad de decidir por uno mismo. “Cuando lo que me pongo me hace sentir como si de un número infinito de posibilidades me las he arreglado para extraer algo bueno para mí, entonces sé que he elegido la prenda correcta, el bolso perfecto”, explica.

Para Marco Campomaggi, el mundo de la moda encierra el grave peligro de impedir que la gente tome sus propias decisiones, lo que le llevará a seguir ciegamente los dictados de la última tendencia. “En lugar de elegir básicamente lo que más les gusta, la mayoría de las personas compran aquello que creen que otros valorarán más”, asevera. Esto no sólo es perjudicial para un sentido individual del gusto, sino abunda en una tendencia que le produce gran alarma. En Campomaggi, es un hecho la libertad de no seguir servilmente las tendencias de la moda.

Campomaggi pone especial cuidado en los detalles y, en particular, en el material y tratamiento del cuero. (Fotos, G. M. Castelberg)

Sin libertad en la calidad

Sin embargo, algo en lo que la marca italiana nunca se toma ninguna libertad es en la calidad. «Nuestros clientes esperan un cierto carácter y un aspecto natural» -resume Campomaggi– “Y la calidad se define, en sí misma, en cuatro aspectos: el material, la idea, el propósito y la ejecución”. Como diseñador, Marco pone especial atención en los materiales y en la mano de obra del nuevo modelo. Aun así, está convencido de que la calidad no es algo tangible y las expectativas de un cliente siempre van a estar basadas en la forma en que ha vivido su vida. “Nuestra historia personal conforma nuestras esperanzas y posibilidades,, en definitiva, nuestras expectativas”, asegura.

Así, mientras sus compañeros de escuela estaban ocupados tratando de averiguar lo que iban a hacer con sus vidas, él ya estaba haciendo sus bolsos, bolsas y maletas de piel. La cuestión de su futuro se resolvió sin que él mismo se diese cuenta siquiera. Es por ello, que la marca Campomaggi ha desarrollado productos de cuero creados a partir de una pasión por las cosas del pasado, en una búsqueda constante de la intemporalidad y la naturalidad, fiel reflejo del carácter y la filosofía de su creador. “Por la manera en que empecé a producir mis bolsos, yo era una especie de ‘hippie’, era alegre y entusiasta”, bromea.

En Campomaggi, para fabricar los bolsos, bolsas y maletas, se sigue utilizando el mismo cuero que utilizaba Carlo cuando comenzó de niño. Como un solo equipo, él y su esposa, Caterina Lucchi, han desarrollado su trabajo utilizando aceites vegetales para tratar el cuero y tintes vegetales puros, sin adición de cromo, para crear así el color distintivo de la marca. Los modelos sólo presentan cambios mínimos de año en año. Casi sin lujos, que no tienen sentido alguno, su visión es auténtica. Y, además de ser muy similares en forma y tamaño los bolsos de cuero, por lo general, son de color marrón, verde oliva o negro. Mientras, las bolsas de tela son de algodón 100% ecológico y colores variados.

El calado, encolado y disposición de los remaches oxidados se hace artesanalmente en bolsos Campomaggi. (Fotos, G. M. Castelberg)

Tres marcas en una

Caterina Lucchi Campomaggi & Spa es una empresa con más de 30 años de historia, especializada en el diseño, fabricación y distribución de bolsos, bolsas, maletas y complementos de piel hechos 100% en Italia. La compañía abarca tres marcas, Camponaggi, Caterina Lucchi y Gabs Franco Gabbrielli, con el objetivo de satisfacer las necesidades de diferentes segmentos del mercado.

Carlo Campomaggi y Caterina Lucchi tienen su centro de producción en Cesena, donde cuentan con un área de más de 6.000 metros cuadrados -y a la que a finales de diciembre se ha sumado otros 5.000 metros más-, diseñada por el arquitecto japonés Takahama, que integra la eficiencia de la producción industrial con una inigualable atención del detalle, muy propio de Carlo Campomaggi y de la tradición artesanal italiana. La compañía da empleo a más de 130 trabajadores, y cuenta con una red selecta de aproximadamente 50 agentes y distribuidores, que garantizan la presencia de Caterina Lucchi y Campomaggi en la de mayoría de las tiendas de prestigio en el mundo.

Campomaggi, una firma 100% hecho a mano Italia y toda una historia de evolución respetuosa y pasional por la tradición artesanal del cuero. ¿Os ha sorprendido? ¿sí? Pues si queréis tener entre manos o haceros con un bolso de piel o un bolsa de algodón de Campomaggi, pasaros por Inarkadia Bilbao. Os esperamos.

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