Bulgari y Roma, en íntima conexión

Bulgari y Roma, en íntima conexión

Bulgari lleva inspirándose en la arquitectura y los monumentos de Roma desde su nacimiento en 1884. Una muestra en el Museo Thyssen de Madrid indaga en esta conexión enfrentando más de 140 piezas de joyería salidas de la casa italiana a una treintena de obras de arte para subrayar ese vínculo.

Si te gustan las joyas, la historia y la arquitectura tienes una cita ineludible con ‘Bulgari y Roma’ en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y hasta el próximo 26 de febrero. La exposición se inauguró el pasado 30 de noviembre y en ella se muestra cómo la arquitectura y el arte de la ciudad eterna han servido de inspiración desde hace décadas a la mítica firma de joyería italiana en sus creaciones.

La exposición reúne más de 140 piezas de joyería salidas de los talleres de la casa italiana desde finales del siglo XIX hasta anteayer -la más reciente es un collar de oro blanco con jade negro y diamantes de 2014-, procedentes, en su mayoría, de la colección Heritage de Bulgari, entre las que se encuentran piezas que pertenecieron a las actrices Elizabeth Taylor y Anna Magnani; y de algunas colecciones particulares, como la de la Baronesa Thyssen. Las joyas se muestran junto a una treintena de pinturas, dibujos, esculturas y fotografías de diversos artistas europeos que han inmortalizado la ciudad de Roma en su obra, como Canaletto, Gaspar van Wittel, Ippolito Caffi o Arthur John Strutt, y que sirven para subrayar el vínculo Bulgari y ciudad eterna.

Algunas de las 140 selectas piezas de joyería de la Colección Heritage de Bulgari, además de las aportadas por alguna colección particular, que pueden contemplarse en la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta el 26 de febrero próximo.

Bulgari y sus raíces romanas

Las termas de Caracalla, el Coliseo, la plaza de San Pedro, la escalinata de la plaza de España, las fuentes de Piazza Navona o el Panteón han dado forma durante décadas a collares, pulseras, pendientes y broches realizados en oro o platino y piedras preciosas de múltiples colores. En alguna de las joyas, la conexión es inmediata, en otras es más sutil. Pero en todas se pueden percibir ecos de Roma.

Para Lucia Boscaini, directora del departamento de Legado Histórico de Bulgari y comisaria de la muestra, “las raíces romanas son parte de nuestra identidad, pero de alguna forma era algo que dábamos por hecho, nunca nos habíamos detenido a explorar con detenimiento esa relación”. Al parecer, fue Jean-Christophe Babin, francés de nacimiento y CEO de Bulgari desde 2013 -dos años antes el gigante francés del lujo LVMH había comprado la firma italiana-, quien llegó con una mirada fresca sobre la compañía y “nos pidió que profundizásemos en esa conexión con Roma”, reconoce Boscaini.

Pero, con un montaje que incluye elementos interactivos, ‘Bulgari y Roma’ permite, además de buscar las huellas de la ciudad de Roma en las joyas, realizar un viaje por los más de 130 años de historia de la firma italiana. Un periplo desde los adornos y accesorios realizados artesanalmente a finales del XIX por Sotiro Bulgari, su fundador en 1884, a las opulentas piezas de platino y diamantes de las décadas de 1920 y 1930, aún bajo la influencia parisina, pasando por la consolidación del estilo Bulgari en la segunda mitad del siglo XX con mucho color, oro amarillo y deslumbrantes gemas talladas en cabujón, hasta las creaciones más actuales, incluyendo las icónicas colecciones Serpenti, Monete, Parentesi o Bulgari Bulgari.

De izquierda a derecha. Cuatro piezas que fueron propiedad de Elizabeth Taylor: un sautoir de diamantes y oro con seis monedas antiguas romanas; broche de diamantes y esmeraldas; anillo Trombino de platino, diamantes y zafiro; y espejo Cleopatra en oro y turquesas. Justo debajo: Pendientes alados de platino y diamantes; reloj joya de oro, con esmalte rojo, esmeraldas y diamantes (el reloj se aloja en la cabeza del reptil); ‘Vanity case’ o cofre de oro de 8x11x4,4 cm; y broche de turmalinas verdes y diamantes de 7x5 cm.

Bulgari o joyería estilo italiano

Según Lucia Boscaini, “tras la II Guerra Mundial la joyería cambió drásticamente. Hasta entonces, había dominado el gusto francés, la joya estaba muy centrada en el valor y el tamaño de la gema”. Pero, a partir de los años 40 y por necesidades económicas y estéticas, en la joyería se empieza a primar el diseño sobre la gema. Eso obliga a buscar nuevas formas y volúmenes. “Y el primer lugar en el que los diseñadores encuentran su inspiración es en lo que tienen más a mano, en lo que ven a diario”, afirma directora del departamento de Legado Histórico de Bulgari.

En cierto modo, esta observación de lo cercano supone el nacimiento de un estilo italiano de joyería. Y coincide con un momento de esplendor de Roma. Son los años de la ‘dolce vita’. Cuando la ciudad eterna empieza a acoger rodajes de películas y a convertirse en destino turístico por excelencia. Años en los que pasar por la tienda de Bulgari en Via Condotti se convierte en algo tan romano como un paseo en Vespa, mientras actrices como Elizabeth Taylor, Anna Magnani, Ingrid Bergman o Claudia Cardinale, entre otras, lucen sus creaciones.

Años después, sería la propia Carmen Thyssen, vicepresidenta del patronato del museo que acoge la muestra ‘Bulgari y Roma’, quien se convertiría en otra de las clientas famosas de la firma italiana. Piezas de su colección personal como un flamante collar de oro, zafiros azules y amarillos y perlas de 1988, se puede ver también en esta exposición. Un atractivo más para no dejarla pasar, ¿no crees? ¿A qué estás esperando? Apenas queda un mes para su clausura.

Bulgari fue la precursor del nacimiento de un estilo italiano de joyería, y su momento de máximo esplendor lo vivió a finales de los 50 y principios de los 60, años en los que Roma también vivió su mayor apogeo acogiendo numerosos rodajes cinematográficos y convirtiéndose en destino turístico por excelencia, mientras por sus calles paseaban actrices como Claudia Cardinale, Ingrid Bergman, Elizabeth Taylor o Anna Magnani.

‘Bulgari y Roma’

  • Cuándo: Hasta el 26 de febrero
  • Dónde: Museo Thyssen-Bornemisza, Sótano primero. Paseo del Prado, 8
  • Horario: de M a V y D, de 10:00 a 19:00. S, de 10:00 a 21:00.
  • Precio:
    Entrada única (colección permanente y exposiciones temporales) y general: 12 euros
    Entrada reducida (mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes y familias numerosas previa acreditación): 8 euros
    Entrada gratuita: menores de 12 años y desempleados
    Venta anticipada de entradas, en taquillas, la web del Museo y por teléfono, en 917 911 370

Leave Comment